Velada en Durango. 7 abril 05.
Jueves 7 de Abril
Concierto de Deriva en Durango . Temblamos con las dimensiones del Antzoki. Muelle de descarga y equipo numeroso que atiende al grupo. Excelente y cariñosa acogida por parte del responsable "Txiki".Torretas de luces y escenario vastísimo. Pido que junten y agrupen los monitores de cada uno de nosotros. Aún así Antonio se me queda en las lejanías del parquet.
Hay en las pruebas de sonido clientes de la cafetería indiferentes a nuestro trajín. Cuando empieza a sonar las guitarras les imagino escupiendo el café con disgusto.
Camerinos archiprofesionales con ducha, cámaras frigoríficas, divanes y espejos. Una gran mesa está dispuesta impecablemente para la cena. Ione y yo no probamos bocado. Igor y Antonio de lo lindo dan cuenta del redondo en salsa. Me dicen que ha venido Xavier Montoya y Rafa Rueda al concierto. Xarra se va animando en la barra del café. Pido mi último farias y mi último vino. Son las diez y cuarto. El vals de shostakovich suena ya en los potentes altavoces de la sala. Ultimos latidos fuertes del corazón. Arengo al grupo con indicaciones fastidiosas y escaleras arriba tomamos asiento bajo los ardientes focos.
Serenándome, recorro lentamente con la mirada el espacio del público. Apenas puedo verlos por el claror cegador del cañón de luz. Comienzo los acordes de "Corazón al revés"...(...)Hora y media después todo son felicitaciones y júbilo en los camerinos. Firmamos en el libro de visitas ilustres. Las botellas de vino han quedado vacías y caídas.
Concierto de Deriva en Durango . Temblamos con las dimensiones del Antzoki. Muelle de descarga y equipo numeroso que atiende al grupo. Excelente y cariñosa acogida por parte del responsable "Txiki".Torretas de luces y escenario vastísimo. Pido que junten y agrupen los monitores de cada uno de nosotros. Aún así Antonio se me queda en las lejanías del parquet.
Hay en las pruebas de sonido clientes de la cafetería indiferentes a nuestro trajín. Cuando empieza a sonar las guitarras les imagino escupiendo el café con disgusto.
Camerinos archiprofesionales con ducha, cámaras frigoríficas, divanes y espejos. Una gran mesa está dispuesta impecablemente para la cena. Ione y yo no probamos bocado. Igor y Antonio de lo lindo dan cuenta del redondo en salsa. Me dicen que ha venido Xavier Montoya y Rafa Rueda al concierto. Xarra se va animando en la barra del café. Pido mi último farias y mi último vino. Son las diez y cuarto. El vals de shostakovich suena ya en los potentes altavoces de la sala. Ultimos latidos fuertes del corazón. Arengo al grupo con indicaciones fastidiosas y escaleras arriba tomamos asiento bajo los ardientes focos.
Serenándome, recorro lentamente con la mirada el espacio del público. Apenas puedo verlos por el claror cegador del cañón de luz. Comienzo los acordes de "Corazón al revés"...(...)Hora y media después todo son felicitaciones y júbilo en los camerinos. Firmamos en el libro de visitas ilustres. Las botellas de vino han quedado vacías y caídas.

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