Promoción en Bilbao. 12 mayo 05
Jueves 12 de Mayo de 2005.
Tomo a las 10 de la mañana el trenecito de vía estrecha San Sebastián-Bilbao. El viaje es encantador y renueva impresiones de la infancia. Los vagones pasan encajonados entre el Oria y las huertas de las márgenes, atraviesa los pueblos y las industrialdeas y descubre la "parte de atrás" olvidada y secreta. El mar siempre a la derecha.
LLego a la estación de Achuri y recorro la calle Ribera. Es una mañana de labor en la ciudad. Busco la alameda de Mazarredo donde tengo la interviú en Herri Irratia. Hago tiempo en un café donde no se habla sino del desastre del Atletic la pasada noche. La radio está en un edificio vulgar de oficinas con vistas al Guggenheim. El periodista, Javier Corral es ya un viejo conocido. Lo que más le intriga es el porqué de mi malditismo. Grabamos la entrevista y nos despedimos. He olvidado preguntarle cuándo se emitirá.
Ahora tengo que buscar el número 74 de la Gran Vía y el logotipo de Radio Euskadi. Como tengo tiempo paseo como un flaneur por las calles y cruzo por delante del Guggenhaim. Frente a la vieja y escéptica Europa, esta arquitectura habla con una vanidad infantil.Con una ingenuidad y un entusiasmo que dan ganas de sonreirse.
Vagabundo, llego a la plaza creo que Zabalburu y espío el café de La Granja, en otro tiempo lugar de encuentros en mi juventud. Me dispongo a recorrer la gran vía desde su número 2, ya un poco aturdido por el tráfico. Cuando diviso Radio Euskadi aún tengo hora y cuarto para comer un menú del día por 7,50 euros. No está mal.
El control de visitas es riguroso. Cuatro vigilantes aguardan en el hall de entrada. Pregunto en recepción por Joseba Martín y me hacen pasar a una sala enmoquetada con mesa redonda. Hay revistas de difusión interna y de organismos oficiales. Prefiero mirar por la ventana. Al fin aparece Joseba. Por su cara adivino que no habrá entrevista. Me explica con un punto de azoramiento que la agenda se lo impide. Lamenta haberme hecho venir y bla,bla,bla, y me emplaza para quince días adelante en los estudios de Miramón en Donostiya. Tal vez porque quiere resarcirme me propone tocar en directo en su programa para Setiembre. No dice nada del álbum. Al despedirme le pido que avise a Roge Blasco de la actuación en La Riza de mañana viernes. Roge es declarado fan. Joseba me asegura que le pondrá al corriente.
Cuando salgo en dirección a la estación de autobuses me suena el móvil. Es de nuevo Joseba Martín. Me pide que me quede quieto donde esté,`pues Roge ha salido corriendo en mi busca. Apenas estoy a una manzana y media de la radio. Todavía con el Teléfono en la mano veo,calle abajo una figura que me hace señas con la mano y que corre hacia mí.
Es Roge Blasco.El señor de La casa de la palabra. El señor de Levando anclas. Viene sin aliento y en manga corta. (llovizna en Bilbao). Quiere estrechar mi mano y saludarme. Dios,qué candor angelical este hombre. ..Aún se empeña en acompañarme calle arriba...
Tomo a las 10 de la mañana el trenecito de vía estrecha San Sebastián-Bilbao. El viaje es encantador y renueva impresiones de la infancia. Los vagones pasan encajonados entre el Oria y las huertas de las márgenes, atraviesa los pueblos y las industrialdeas y descubre la "parte de atrás" olvidada y secreta. El mar siempre a la derecha.
LLego a la estación de Achuri y recorro la calle Ribera. Es una mañana de labor en la ciudad. Busco la alameda de Mazarredo donde tengo la interviú en Herri Irratia. Hago tiempo en un café donde no se habla sino del desastre del Atletic la pasada noche. La radio está en un edificio vulgar de oficinas con vistas al Guggenheim. El periodista, Javier Corral es ya un viejo conocido. Lo que más le intriga es el porqué de mi malditismo. Grabamos la entrevista y nos despedimos. He olvidado preguntarle cuándo se emitirá.
Ahora tengo que buscar el número 74 de la Gran Vía y el logotipo de Radio Euskadi. Como tengo tiempo paseo como un flaneur por las calles y cruzo por delante del Guggenhaim. Frente a la vieja y escéptica Europa, esta arquitectura habla con una vanidad infantil.Con una ingenuidad y un entusiasmo que dan ganas de sonreirse.
Vagabundo, llego a la plaza creo que Zabalburu y espío el café de La Granja, en otro tiempo lugar de encuentros en mi juventud. Me dispongo a recorrer la gran vía desde su número 2, ya un poco aturdido por el tráfico. Cuando diviso Radio Euskadi aún tengo hora y cuarto para comer un menú del día por 7,50 euros. No está mal.
El control de visitas es riguroso. Cuatro vigilantes aguardan en el hall de entrada. Pregunto en recepción por Joseba Martín y me hacen pasar a una sala enmoquetada con mesa redonda. Hay revistas de difusión interna y de organismos oficiales. Prefiero mirar por la ventana. Al fin aparece Joseba. Por su cara adivino que no habrá entrevista. Me explica con un punto de azoramiento que la agenda se lo impide. Lamenta haberme hecho venir y bla,bla,bla, y me emplaza para quince días adelante en los estudios de Miramón en Donostiya. Tal vez porque quiere resarcirme me propone tocar en directo en su programa para Setiembre. No dice nada del álbum. Al despedirme le pido que avise a Roge Blasco de la actuación en La Riza de mañana viernes. Roge es declarado fan. Joseba me asegura que le pondrá al corriente.
Cuando salgo en dirección a la estación de autobuses me suena el móvil. Es de nuevo Joseba Martín. Me pide que me quede quieto donde esté,`pues Roge ha salido corriendo en mi busca. Apenas estoy a una manzana y media de la radio. Todavía con el Teléfono en la mano veo,calle abajo una figura que me hace señas con la mano y que corre hacia mí.
Es Roge Blasco.El señor de La casa de la palabra. El señor de Levando anclas. Viene sin aliento y en manga corta. (llovizna en Bilbao). Quiere estrechar mi mano y saludarme. Dios,qué candor angelical este hombre. ..Aún se empeña en acompañarme calle arriba...

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