Recital en Bilbao. 13 mayo 05
13 de mayo de 2005.
Viernes. 16h. Barrio de Larratxo.
Las furgonetas están cargadas. Antonio e Igor en la berlingo. Ione y yo en mi expres que acaba de pasar la i.t.v. En la autopista me doy cuenta que está el indicador de temperatura por encima de 85 grados. Un cierto pánico nos enmudece. En la gasolinera de Iciar llamo a mi mecánico. Me tranquiliza oirle decir que es natural. Está cargada y le has dado zapatilla me dice. Despues de una espera continuamos el camino seguido en corto por la berlingo. Siguiendo las indicaciones de Ione que vivió en el Botxo unos años, llegamos a la calle Luis Briñas. Junto al estadio de San Mamés. La Riza es una cervecería falsamente envejecida y con decoraciones old fashioned. Pero todo en falso. Es prolongada y de considerables dimensiones. Al fondo se abre un salón donde hay un escenario bajo con forma de quesito. El equipo está montado y el técnico nos espera sentado al pie de sus bafles. Presentaciones. Marcos y Xabier son los chicos que me han contratado. Es un decir porque el bolo les saldrá gratis. Compruebo con indignación que hay un solo monitor en el escenario y eso es deprimente porque yo había dejado bien claro que necesitámos tres. Lo habíamos hablado. Hablamos del número: ("tres...¿comprenden?) Alvaro, el jóven técnico insiste en que ese monitor nos bastará. Me mira despreciativo como si yo tuviera ínfulas de Rockstar. Prueba de sonido y el grupo se planta. Con gran malestar vuelvo a exigir más monitores. La cosa funciona en lo de llorar y mamar pues de pronto salen corriendo y regresan con dos cajones más. La P.A. es bastante mediocre pero al menos ahora nos oiremos.
Mientras probamos sonido en el salón del escenario me doy cuenta que en el bar sigue sonando una horrible música martilleante. No han tenido la deferencia de silenciarla durante las previas. En la barra trajinan media docena de chicas con pantalones negros sin costura y pechos limoneros. Todas están malhumoradas y ajenas.
Comprendo que para el bar somos una actividad sin importancia de viernes noche, algo así como una hora feliz o un sorteo patrocinado. Arramplamos por venganza con la barra. Ordeno a Ione que acabe con las birras. Yo pido farias para toda la semana. Llega la hora de la cena. Animo a los hambrientos Igor y Antonio a que pidan el plato más caro de la carta de La Riza. Mientras nos preparan la cena decidimos pasear para aliviar el aturdimiento de la prueba y la matraka del bar por añadidura. Regresamos y en una mesa cerca de los amplis damos cuenta de los platos. Me encanta ver a mi sección rítmica comer con apetito.
Ione y yo no podemos por los nervios y la actitud prosaica. Aparece mi amigo bilbaino Fernando Goienetxea.Se acerca la hora veintidós del día. No parece que se anime demasiado el bar. Sin embargo la zona de las barras está tumultuosa aunque indiferente a nostros. Decidimos comenzar en media hora. Pido Whiski con mucha agua y lo reservo para el escenario.
Hay pequeños grupos sentados en las mesas.(Más tarde sabremos que entre ellos hay fans verdaderos de Amor a Traición, y que también se encuentra un hombre muy influyente de la cadena SER) Ione se adelanta...Como si fuera el ensayo, sin nervios y con cierta pereza comienzo, comenzamos, los acordes de Corazón al revés. Pensaba: "no he podido ni pedir a estas camareras tontas que me pongan el vals de Shostakovitch"...
Viernes. 16h. Barrio de Larratxo.
Las furgonetas están cargadas. Antonio e Igor en la berlingo. Ione y yo en mi expres que acaba de pasar la i.t.v. En la autopista me doy cuenta que está el indicador de temperatura por encima de 85 grados. Un cierto pánico nos enmudece. En la gasolinera de Iciar llamo a mi mecánico. Me tranquiliza oirle decir que es natural. Está cargada y le has dado zapatilla me dice. Despues de una espera continuamos el camino seguido en corto por la berlingo. Siguiendo las indicaciones de Ione que vivió en el Botxo unos años, llegamos a la calle Luis Briñas. Junto al estadio de San Mamés. La Riza es una cervecería falsamente envejecida y con decoraciones old fashioned. Pero todo en falso. Es prolongada y de considerables dimensiones. Al fondo se abre un salón donde hay un escenario bajo con forma de quesito. El equipo está montado y el técnico nos espera sentado al pie de sus bafles. Presentaciones. Marcos y Xabier son los chicos que me han contratado. Es un decir porque el bolo les saldrá gratis. Compruebo con indignación que hay un solo monitor en el escenario y eso es deprimente porque yo había dejado bien claro que necesitámos tres. Lo habíamos hablado. Hablamos del número: ("tres...¿comprenden?) Alvaro, el jóven técnico insiste en que ese monitor nos bastará. Me mira despreciativo como si yo tuviera ínfulas de Rockstar. Prueba de sonido y el grupo se planta. Con gran malestar vuelvo a exigir más monitores. La cosa funciona en lo de llorar y mamar pues de pronto salen corriendo y regresan con dos cajones más. La P.A. es bastante mediocre pero al menos ahora nos oiremos.
Mientras probamos sonido en el salón del escenario me doy cuenta que en el bar sigue sonando una horrible música martilleante. No han tenido la deferencia de silenciarla durante las previas. En la barra trajinan media docena de chicas con pantalones negros sin costura y pechos limoneros. Todas están malhumoradas y ajenas.
Comprendo que para el bar somos una actividad sin importancia de viernes noche, algo así como una hora feliz o un sorteo patrocinado. Arramplamos por venganza con la barra. Ordeno a Ione que acabe con las birras. Yo pido farias para toda la semana. Llega la hora de la cena. Animo a los hambrientos Igor y Antonio a que pidan el plato más caro de la carta de La Riza. Mientras nos preparan la cena decidimos pasear para aliviar el aturdimiento de la prueba y la matraka del bar por añadidura. Regresamos y en una mesa cerca de los amplis damos cuenta de los platos. Me encanta ver a mi sección rítmica comer con apetito.
Ione y yo no podemos por los nervios y la actitud prosaica. Aparece mi amigo bilbaino Fernando Goienetxea.Se acerca la hora veintidós del día. No parece que se anime demasiado el bar. Sin embargo la zona de las barras está tumultuosa aunque indiferente a nostros. Decidimos comenzar en media hora. Pido Whiski con mucha agua y lo reservo para el escenario.
Hay pequeños grupos sentados en las mesas.(Más tarde sabremos que entre ellos hay fans verdaderos de Amor a Traición, y que también se encuentra un hombre muy influyente de la cadena SER) Ione se adelanta...Como si fuera el ensayo, sin nervios y con cierta pereza comienzo, comenzamos, los acordes de Corazón al revés. Pensaba: "no he podido ni pedir a estas camareras tontas que me pongan el vals de Shostakovitch"...

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