Rafa Berrio - Grupo Deriva

Blog de Rafa Berrio, grupo Deriva

viernes, junio 10, 2005

Velada en Vitoria. 10 junio 05

Viernes 10 de Junio de 2005.

Salimos como siempre del local de ensayo hacia Vitoria en mi express y en la berlingo de Igor. Viaje sin incidencias. Es un día luminoso y cálido. Llegamos a la hermosa Gazteiz sin darnos cuenta. Buscamos la calle Francia donde se encuentra la sala Kinvara y pronto localizamos la plaza y las rayas de carga y descarga. Yo había estado otras veces en el Elefante Blanco, que es el antiguo nombre de la sala, pero ahora no la reconozco en absoluto. Veo que muestra carteles de cervecería irlandesa y rótulos de estilo celta. Signo de los tiempos.
Se trata de un gran salón irregular entarimado y agradable, con reservados de mesas y sillas. Por una gran balconada se puede ver el piso bajo donde hay otro escenario mucho más grande y profesional, para artistas de renombre y aforo. Montamos el back- line en la gran sala vacía y aún con olor a desinfectante perfumado. El responsable de Kinvara, Txuma, monta a su vez el equipo externo. Me dice que el bar abre a las nueve de la noche. Pienso que es una hora tardía, pero de momento nos viene bien para probar sonido sin gente.
Cenamos en el café de el otro lado de la plaza. Sentados en la terraza vemos aparecer a Gema y a Joshemari Huarte. Se han venido de Donosti para hacer aforo. Pedimos sandwichs mixtos y vegetales y vino tinto a tutiplén.
Yo controlo la entrada del Kinvara desde mi posición. Preocupado porque no veo entrar un alma. (una gran cuadrilla parece que se acerca...se acerca...pero ¡no! Se meten en el café de al lado...) Los días son larguísimos en este mes de junio. Son las diez y aún bullen las terrazas y los niños. Y lo peor: nadie parece interesado en abandonar los últimos rayos de este agradable sol y asistir a un recital de Deriva.
Ione da la voz de mando. Es la Hora. Pero Txuma está charlando tranquilamente con la única camarera y NADIE más está en la sala. Nos invita a unos whiskises de consolación.(bueno,perdón : Antonio bebe agua).
Ahora comprendemos que el Kinvara es un "afterhours" y que la parroquia aparecerá hacia las dos de la madrugada como pronto. Entra un tipo preguntando por un concierto: ha oído en la radio una entrevista ( conmigo) y le ha parecido bonita la música.
Todos a una le hacemos saber que tiene delante al grupo. Recuento: Gemma, Joshemari y el nativo. Más Txuma y la camarera. Aforo suficiente. Justo cuando nos estamos ajustando las guitarras vemos recortados en la luz de la puerta a una pareja que entra y se acomodan en un rincón discreto. Ya somos siete. Comienzan los tres por cuatro de mi vals favorito. El show debe continuar.