Recital en Irun. 10 abril 05.
10 de Abril de 2005.
Concierto vespertino en el Kabigorri de Irun. Domingo lluvioso. La plaza de Urdanibia luce espléndida y reverdecida. Adoro esta ciudad de Irun. Me gusta todo en ella. Tinglamos el material temprano, a la hora del café. El escenario es amplio y a la vez recogido. Incluso existe un amago de camerino.
El ateneo celebra unas jornadas republicanas y las columnas están decoradas con la bandera rojo-gualda-violeta. Carteles de figuras del 14 de abril del treintayuno... Llega con puntualidad Agus, el técnico al que hemos alquilado el equipo.Tiene aspecto de ex-rockabilly y buena persona. El alquiler es irrisorio: 60 euros por toda la P.A. y el monitoraje. Llama Virginia Pina para excusarse. No podrá venir a cantar dos canciones como habíamos convenido. Qué pena. Llega Joshemari Huarte fiel a su cita con la stratocaster que le pedí prestada de Cheli Lanzagorta. Prueba de sonido sin dificultades. Agus se queda sorprendido de que toquemos sentados. Está acostumbrado al parecer a grupos heavys y cañeros. Todo está listo.
Nos queda apenas una hora para merendar algo y tomar unas cervecitas. En el Irungo-atsegiña Igor y Antonio atacan a la tortilla de jamón. Ione no come. Tiene una bola de nervios en el estómago. También luce un ojo funerala de color carmesí que la hace más atractiva. Le ha caído una estantería en su casa esta tarde.
Ultimos tragos a la sangría que he pedido. Regresamos al Kabigorri. Me encuentro con Gemma tan risueña y alegre como siempre. La sala todavía está vacía y son ya las ocho menos cinco. Huarte y yo nos vamos a tomar una espuela atravesando moscú. Qué bien sienta el aire fresco a la cabeza atenazada por los nervios. Llama Ione al móvil. La gente del bar nos pide que empecemos. Regreso.
Ultima reunión en el camerino. Las luces se apagan. El escenario se llena de color malva y caramelo. Las mesas están repletas. Veo entre la gente a Jabier Muguruza.
Suena en el equipo el vals de shostakovich que abre todos nuestras galas. Ahí vamos: Viva la república.
Concierto vespertino en el Kabigorri de Irun. Domingo lluvioso. La plaza de Urdanibia luce espléndida y reverdecida. Adoro esta ciudad de Irun. Me gusta todo en ella. Tinglamos el material temprano, a la hora del café. El escenario es amplio y a la vez recogido. Incluso existe un amago de camerino.
El ateneo celebra unas jornadas republicanas y las columnas están decoradas con la bandera rojo-gualda-violeta. Carteles de figuras del 14 de abril del treintayuno... Llega con puntualidad Agus, el técnico al que hemos alquilado el equipo.Tiene aspecto de ex-rockabilly y buena persona. El alquiler es irrisorio: 60 euros por toda la P.A. y el monitoraje. Llama Virginia Pina para excusarse. No podrá venir a cantar dos canciones como habíamos convenido. Qué pena. Llega Joshemari Huarte fiel a su cita con la stratocaster que le pedí prestada de Cheli Lanzagorta. Prueba de sonido sin dificultades. Agus se queda sorprendido de que toquemos sentados. Está acostumbrado al parecer a grupos heavys y cañeros. Todo está listo.
Nos queda apenas una hora para merendar algo y tomar unas cervecitas. En el Irungo-atsegiña Igor y Antonio atacan a la tortilla de jamón. Ione no come. Tiene una bola de nervios en el estómago. También luce un ojo funerala de color carmesí que la hace más atractiva. Le ha caído una estantería en su casa esta tarde.
Ultimos tragos a la sangría que he pedido. Regresamos al Kabigorri. Me encuentro con Gemma tan risueña y alegre como siempre. La sala todavía está vacía y son ya las ocho menos cinco. Huarte y yo nos vamos a tomar una espuela atravesando moscú. Qué bien sienta el aire fresco a la cabeza atenazada por los nervios. Llama Ione al móvil. La gente del bar nos pide que empecemos. Regreso.
Ultima reunión en el camerino. Las luces se apagan. El escenario se llena de color malva y caramelo. Las mesas están repletas. Veo entre la gente a Jabier Muguruza.
Suena en el equipo el vals de shostakovich que abre todos nuestras galas. Ahí vamos: Viva la república.