Rafa Berrio - Grupo Deriva

Blog de Rafa Berrio, grupo Deriva

domingo, noviembre 06, 2005

Videoclip en Mosset

Viernes 28 de Octubre de 2005.

Viajo con Gemma en busca de mi videoclip hacia los Pirineos orientales, en la región francesa del Languedoc-Roussillon, exactamente en el valle del Conflent. En un pueblecito de la montaña llamado Mosset, muy cerca de la villa de Prades, tiene Jean Conde, el realizador parisino, su casa de vacaciones. Hemos salido de Irun a media mañana y está anocheciendo cuando al fin llegamos a Prades.
Aquí se refugió el violoncelista Pau Casals cuando estalló la guerra civil en España. Hay un museo con sus cosas y un importante festival de clásica con su nombre. Conozco bien la plaza y la iglesia con su torre románica. Las banderas catalanas adornan el balcón del ayuntamiento y los espejos de los cafés. La Kronenbourg que nos sirven en la brasserie sabe...uhmm...deliciosa, pero, qué pena, los dos cincuenta euros por cada caña dejan un cierto regusto amargo.
Aún debemos tomar la estrecha carretera que serpentea el valle hasta divisar las luces de Mosset elevadas sobre el cerro. En la penúltima curva, a mi izquierda, divisamos la aislada silueta de un antiguo monasterio gótico abandonado que se alza junto a la vega del río y que ahora habita un extravagante y adinerado matrimonio de escritores ingleses. Aminorando la marcha y con mucha envidia contemplamos por entre las ventanas iluminadas una enorme biblioteca que cubre la totalidad de los muros. Es la viva imagen del paraíso.
Dos kilómetros más adelante y el queso de tetilla que es Mosset aparece ante nuestros ojos. La casa de Jean está abierta y encendida, pero nadie responde a nuestra llamada. En el tercer piso descubrimos a sus dos hijos (Pablo y Samuel) hipnotizados con algún videojuego. Pienso que justo debajo de la plaza está el único bar del pueblo. Efectivamente: ahí están Jean y Sophie (la compañera de Jean) con un grupo de amigos nativos.(Corre el Pastís, besos y abrazos)
Jean ha terminado en los últimas días de montar el videoclip. Me dice que estoy a tiempo de cambiar detalles. Ya en casa, con los niños acostados, y los platos de la cena en el fregadero, nos disponemos a visualizar la obra. Necesito otro trago de Burdeos y encender el Farias olvidado en la repisa de la ventana. Tomamos asiento. Se hace la penumbra. Expectación. En la pantalla del Mac aparecen imágenes de Kevin y Ainhoa en bicicleta sobre un fondo de Hondarribia mientras suenan los primeros compases de "Algo delicado y difícil". En un abrir y cerrar de ojos la canción ha terminado.
Pedimos un nuevo pase. Y luego un tercero. Y las secuencias corren vertiginosamente y nunca es suficiente: Al fin la memoria inmediata asimila el desarrollo: Bicicletas-Estadio de Anoeta-Recital del Lluch-Aereopuerto-Escenas de la playa- Lluch de nuevo -Alameda de Onyarbi-Escenas de estudio con Ione sobre lienzo negro-The end.
Una salva espontánea de apláusos y palmetazos en la espalda se dirigen hacia la persona de Jean. Los ojos chispean. Las miradas de inteligencia se cruzan. El resultado es realmente brillante, teniendo en cuenta las condiciones paupérrimas de rodaje. En la noche estrellada de Mosset suenan nuestras voces ponderando las excelencias, mientras Jean, un poco azorado, consume su eterno cigarrillo.(Guarda las colillas en un paquete vacío que a menudo confunde con el que está consumiendo). Nos advierte que lo mejor está por venir: Las tomas falsas y las tomas de cámara "making-off" que capturó Nabil Saadi.
Nuevos aprovisionamientos de Burdeos en la cocina y de nuevo penumbra y pantalla. La sesión ha terminado con una escena tórrida, que jean ordenó hacer para romper el hielo a Ainhoa y Kevin, recién conocidos entonces, retozando por la hierba de las murallas. Nos hemos divertido realmente. Gemma ha llorado una lágrima viendo imágenes de mi perro Delin, al que tuvimos que sacrificar quince días después del rodaje a causa de un tumor fatal. Gesticulando ante una cámara, todo ser, toda persona es una sombra de sí misma. Pienso en "La invención de Morel" de Bioy Casares, y comprendo que todos somos fantasmas proyectados en el éter. (Tengo que releer el Eclesiastés)
La noche se alarga haciendo planes de actuación para promocionar el clip. Pensamos en la fiesta que daremos en Donosti, y el reencuentro del equipo que filmó, las posibilidades de difusión y las regalías que obtendremos, si vendrá Nabil Saadi con su mujer Laurence, o no vendrá y cosas por el estilo. Hay que dormir finalmente. La noche ha sido intensa y el viaje largo.
Ya en soledad abro la puerta de la casa que da a la placita para respirar un poco de aire puro. El cielo está estrellado. La esfera del reloj de la iglesia en lo alto suplanta la luna. Tintinea la fuentecilla que brota enfrente bajo una piedra labrada con fecha remota. Por lo demás el silencio es completo sobre el valle del Conflent.